¿QUÉ IMPLICA EL DESMANTELAMIENTO DEL MERCADO ELÉCTRICO?

Desde 1962 hasta 1992 todo lo relacionado a la generación de energía eléctrica le correspondía a la Comisión Federal de Electricidad (CFE). De ahí en adelante la iniciativa privada comenzó a participar mediante la construcción de sus propias instalaciones donde su producción únicamente se vende a la propia CFE.

Así que el mercado implica la convivencia de plantas del estado y privadas. En este sentido, existen varios tipos de participación privada con distintas características de participación en sus contratos.

Están los casos de empresas que se crearon para venderle su energía a la CFE y esta se las paga de manera fija aun cuando la propia comisión se queja de que algunos particulares no cumplen con su compromiso.

Otra forma en que interviene la iniciativa privada es mediante el esquema denominado sociedades de autoabastecimiento de las que se benefician otro tipo de compañías como son Bimbo, Oxxo y Walmart, por citar algunas. A este tipo de empresas la CFE les cobra una tarifa fija especial llamada porteo.

Y finalmente también están las empresas que, a partir del 2013, con la Reforma Eléctrica impulsada durante el gobierno encabezado por el entonces presidente Enrique Peña Nieto crearon realmente un mercado eléctrico en México, pues como parte de las nuevas reglas se le obligo a la CFE a que comprara la energía que le resultara más barata a través de subastas y que también fuera generada mediante fuentes renovables.

Bajo este escenario, la realidad señala que las plantas de CFE se han dejado de utilizar por ser más caras y en su mayoría contaminantes.

La otra cara de la moneda

Al respecto, Rosanety Barrios Beltrán, analista independiente del sector energético, señala que la iniciativa de Reforma eléctrica presentada por el presidente Andrés Manuel López Obrador implica fortalecer a la CFE en detrimento de las compañías que durante años han invertido miles de millones de dólares en infraestructura.

“La propuesta asegura que CFE produce el 38% de la electricidad que demanda el país hasta el momento y que su capacidad puede incrementarse para llegar al 54%. De esta manera, el 16% que hoy es proporcionado por las empresas privadas desaparecería, pero en realidad representa 26%. Es decir, la cuarta parte de la generación actual”, menciona.

En este sentido, la experta establece que la CFE se verá obligada a recurrir a las pocas instalaciones que emplea para generar energía a través de fuentes alternas.

“En lo que va de este año las hidroeléctricas solo aportaron el 16% de toda la demanda eléctrica y esto fue gracias a que llovió mucho. Así que pensar en duplicar su capacidad es realmente imposible”, sostiene.

De acuerdo con la interpretación de un informe difundido por el Centro Nacional de Control de Energía (Cenace), la tarea del gobierno sin el apoyo del sector privado es una batalla de dimensiones enormes, pues de la geotérmica solo obtiene 1%, de las nucleoeléctricas 4%, de la térmica convencional 7%, mediante turbo gas 6%, a través de aprovechamiento eólico 4%, fotovoltaica 5%, y carboeléctrica 1 por ciento.

En cuestión de cifras, Rosanety Barrios enfatiza que hacer a un lado la participación de las empresas privadas también generará una enorme necesidad de recursos financieros para sostener a la CFE.

“Las proyecciones establecidas en el Programa para el Desarrollo del Sistema Eléctrico Nacional (Prodesen) implicarían la necesidad de que el gobierno destinara cerca del 21% de su presupuesto anual para generar la energía faltante”, subraya.

Para Ramses Pech, asesor en la industria de hidrocarburos, geotermia, energía y economía, existe un enorme desconocimiento entre las autoridades sobre los compromisos establecidos con la iniciativa privada para que en apoyo de la CFE se pueda generar la electricidad requerida en el país.

“El mercado eléctrico actual es la mejor alternativa que México ha tenido en 70 años, pues está formado por empresas generadoras, donde cada individuo tiene un poder jurídico, financiero y operativo independiente. Un segundo mercado es el de suministradores y comercializadores que tienen la misma vocación en sus actas constitutivas, por lo cual no pueden tener un acta constitutiva igual a la de un generador. La importancia de ello es que le dejan la potestad de la transmisión y la distribución a la nación vía CFE.

Ahora bien, otra gran mentira es señalar que las empresas privadas tienen el control de la electricidad, puesto que la CFE posee el 97.45% de los usuarios, pero además tiene el 76% del control de toda la electricidad que se genera en el país”, enfatiza

Un dato para tomarse en cuenta es que el negocio de la electricidad no está en su generación, ya que diversos analistas señalan que cerca del 50% de la transmisión y distribución implica el costo final reflejado en los recibos pagados por el usuario final. En tanto que el 20 y el 30% está relacionado con la generación.

Lo preocupante del caso es que la demanda de energía crece 3.3% anualmente y construir nuevas centrales de electricidad implica entre cinco y ocho años.