En México se requiere ir más allá de cuotas y enfocarse en condiciones estructurales: cultura organizacional, seguridad, flexibilidad laboral y desarrollo de talento, especialmente ante la escasez de perfiles técnicos en áreas STEM

La manufactura mexicana incrementa su producción, pero enfrenta brechas en eficiencia operativa, disciplina de procesos y adopción tecnológica estratégica, lo que limita mejoras reales en productividad.
El liderazgo narcisista es un factor crítico en la dinámica organizacional y se vicula con entornos laborales tóxicos, estrés y burnout. Más allá de su identificación, es crucial establecer límites y transformar la cultura interna para contener sus efectos.
La manufactura transita de modelos de eficiencia operativa hacia esquemas E2E donde la integración entre áreas define resultados, con la IA como habilitador clave.