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DE LA SANGRE A LA NANOTECNOLOGÍA, EL CAMINO PARA LOS ADHESIVOS HÍBRIDOS

Publicado en agosto 23, 2017

En un ambiente industrial son varias las aplicaciones en las que se requiere de un pegamento fuerte, capaz de soportar los procesos que se llevan a cabo, por lo que se creó el adhesivo híbrido, el cual combina la resistencia de un adhesivo estructural con la  velocidad de uno instantáneo.

Algunas de sus principales ventajas son que es de muy rápida fijación a temperatura ambiente, tiene alta resistencia a impactos, vibraciones y a la humedad, es ideal para  sustratos incluyendo metales, la mayoría de plásticos y cauchos, es bajo en olor, no libera ningún tipo de ácido, se puede pintar, no es corrosivo y reduce o elimina los trabajos asociados con uso de adhesivos comunes en la industria automotriz.

Un ejemplo de este producto es el Adhesivo Híbrido AT-60, que pertenece a la empresa Pennsylvania. Este es un adhesivo híbrido de poliuretano de alta resistencia y cura rápida, de módulo alto con excepcionales propiedades físico-mecánicas y adhesivas reteniéndolas a largo plazo. No se encoge y es libre de solventes.

Su uso dentro de la industria es principalmente en el sector automotriz, en el pegado de láminas en la industria del transporte, pegado de laterales en la fabricación de autobuses y como auxiliar en la reparación de carrocerías y fijación de elementos en la industria automotriz.

La evolución de los adhesivos ha sido menos que sorprendente, en la antigüedad se usaba la sangre de los animales como ligante adhesivo para la fabricación de pinturas del arte rupestre, o bien de los cementos de origen vegetal para la adhesión de esculturas en la antigua Mesopotamia.  Avanzando más en el tiempo, para ser más exactos al siglo VII a.C, se creía que sólo las maderas o cierto tipo de materiales eran susceptibles a la adhesión y fue el arquitecto griego Teodoro de Samos quién mencionó por primera vez la posibilidad de unir metales mediante adhesivos.

 Fue hasta el año 1926 que el inventor Richard G. Drew desarrolló los primeros adhesivos para las cintas de enmascaramiento utilizados en el proceso de pintura de la industria automotriz. Más de 20 años después, en 1967, se desarrollaron los primeros adhesivos resistentes a altas temperatura, de hasta 300°C con base de poliamida, y para el año 2000 surge la aplicación de nanotecnología en el desarrollo y formulaciones de adhesivos.

Es hasta que hacemos este recorrido por la historia que nos damos cuenta del avance que ha tenido este producto y no queda más que esperar las próximas innovaciones que se crearán con las nuevas tecnologías. 

 



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